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17 Ene 2018

Caos y confusión en nuestra anatomía íntima (I) / POR NATALIA DE ANCOS

Hace unos días escribí en Facebook sobre un artículo de un doctor que se había publicado en prensa y hablaba sobre la no existencia del Punto G ni de la eyaculación femenina y quisiera aportar y ampliar mi visión sobre este tema. El llamado Punto G, a mi entender, abarca numerosas facetas así que voy a plantearlo en varias partes.

  • Confusión histórica y científica.
  • Participación de las glándulas parauretrales.
  • Los niervos que irrigan los genitales femeninos.
  • Vascularización y movimiento.

 

PRIMERA PARTE: CONFUSIÓN HISTÓRICA Y GLÁNDULAS PARAURETRALES

Vaya por delante que celebro el interés de la ciencia por la anatomía íntima de la mujer y sus descubrimientos. De que la ciencia se interese por el Punto G puedo decir más vale tarde que nunca. Y más teniendo en cuenta lo que a la ciencia le está costando conocer la anatomía íntima femenina.

Por poner un ejemplo, vamos con un órgano visible: el clítoris.

Sobre el año 1900 A.C, en el antiguo Egipto, el papiro Kahum ya hablaba del clítoris, palabra que procede del griego antiguo κλειτορίς (kleitorís. El primer médico antiguo en haberlo descrito y nombrado fue Rufo de Éfeso. Siglos I-II D.C.), pero el clítoris no vuelve a aparecer en la literatura médica hasta el siglo XVI por parte de Renaldus Columbus, profesor de cirugía en la Universidad de Padua (Italia), que publicó en 1559 un libro llamado De re anatomic, en el que lo describió como “la sede del placer femenino”. Pese a estos precedentes, el clítoris es dibujado por primera vez en 1884 por el anatomista alemán George Covel. 1884, más tarde que el turrón… Hace solo 134 años… Y esto sucede con anatomía visible.

Pues vamos con anatomía que no está a la vista: las glándulas parauretrales o glándulas de Skene. Y vamos también con uno de los grandes quebraderos de cabeza en nuestra vagina: el Punto G.

Quiero retomar el poema de Carolee Schneemann (Escuela de vulva, 1995) que recoge Pilar Pons en su esclarecedor libro sobre el vaginismo llamado El silencio pélvico y que expone muy bien el mareo al que nos tiene sometidas la ciencia con nuestra anatomía íntima, nuestro placer y nuestro sentir:

 

Vulva va a la escuela y descubre que ella no existe…
Vulva va a la escuela y descubre que es obscena
Vulva estudia a Freud y se da cuenta de que tendrá que transferir sus orgasmos clitóricos a la vagina…
Vulva lee a Masters y Johnson y comprende que sus orgasmos vaginales no han sido medidos por instrumento alguno y que ella solo va a experimentar orgasmos en el clítoris…

 

                                          Vulva de Laura Serradilla, autora de El placer es mío

Pues sí, esto es un lío y en cada taller de suelo pélvico que organizo y sale el tema de las glándulas parauretrales como próstata femenina veo ojos como platos. Cuando se habla de eyaculación femenina, muchas suspiran aliviadas, hasta la fecha pensaban que tenían incontinencia urinaria cuando tenían relaciones sexuales.

Las glándulas parauretrales se encuentran entre las paredes de la uretra y la pared anterior de la vagina en una forma irregular cual racimos de uvas. Cada mujer las tiene distribuidas de manera diferentes, así que en vez de quedar todas recogidas hacia la vagina, pueden rodear la uretra y como cualquier glándula, varía de tamaño según que persona.

Si están recogidas hacia la vagina, puedes sentirlas cuando están estimuladas en la parte anterior de la misma, colocando los deditos índice y corazón en posición “ven aquí”. Si no están recogidas hacia la vagina, es prácticamente imposible (nunca diré que es imposible) sentirlas, aunque se estimulan igualmente y se eyacula igualmente (o no).

Para estimularlas directamente has de estar excitada o que la vejiga esté llena y haga presión sobre ellas.

Que yo sepa hasta el siglo XX no hay noticia de estas glándulas ni de la eyaculación femenina. No hay noticia recogida, claro. Que algunas mujeres podían sentirlas al tacto y que había tenido la experiencia de eyacular no me queda la menor duda.

Las glándulas parauretrales, cuando son estimuladas, pueden expulsar un líquido que ahora se ha hecho famosísimo con la práctica del squirting, y que bien podría pasar a formar estrofa del poema de Escuela de vulva, ya que ahora parece que si no tienes un orgasmo a modo de Fontana de Trevi, estás teniendo un orgasmo menor.

El líquido que se expulsa y que para el doctor del artículo que inspiró este texto era orina, ha sido analizado por ejemplo por Samuel Salama, ginecólogo del hospital Parly II en Le Chesnay (Francia), y ha encontrado en él restos de orina y antígenos prostáticos como los que generan los hombres cuya función es ayudar a los espermatozoides a avanzar hacia el óvulo que se encuentra en la trompa de Falopio. Si el espermatozoide consigue fecundar el óvulo, éste prenderá ( o no) en el útero.

El propio Grafemberg dijo en 1950 en su texto The role of Urethra in female orgasm y que se recoge en el divertidísimo y exhaustivo Coño Potens de Diana Torres: “Me inclino a creer que la referida ‘orina’ que se expulsa en el orgasmo femenino no es orina, sino solo secreciones de las glándulas intrauretrales correlacionadas con la zona erógena a lo largo de la uretra en la pared anterior vaginal” (pg. 32). 

De todos modos, no hace falta que venga ningún señor a explicarnos a nosotras la diferencia. Toda mujer que ha eyaculado y ha observado el líquido sin el prejuicio de que es orina (hay muchas que así lo piensan, se avergüenzan y lo esconde o ignoran automáticamente) sabe que es un líquido diferente, prácticamente incoloro e inodoro y con una densidad diferente a la de la orina.

Puedes expulsar este líquido sin llegar al orgasmo y tampoco tiene por qué dar placer expulsarlo. Hay a quien le coincide todo, pues genial, pero tu orgasmo no es menor porque no se sincronice con la eyaculación o no la haya durante el orgasmo.

Natalia De Ancos, instructora de Mindfulness y Pilates, imparte talleres sobre musculatura de suelo pélvico. Coordinadora del curso online Suelo pélvico. Conciencia, cuidado y construcción de la identidad.

*El miércoles 24 de enero publicaremos la segunda parte de este artículo.

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

  • Wolf , Naomi. Vagina, una nueva biografía de la sexualidad femenina, Kairós, Barcelona, 2013
  • Torres, Diana. Coño potens. Manual sobre su poder, su próstata y sus fluidos, Txalaparta, Tafalla, 2015.
  • Pons, Pilar. El silencio pélvico. Superar el vaginismo desde la terapia física, Ediciones Invisibles, Barcelona, 2016.
  • AAVV. El clítoris y sus secretos, Universidade de Vigo, 2013.

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