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24 Ene 2018

Caos y confusión en nuestra anatomía íntima (II) / Por Natalia de Ancos

SEGUNDA PARTE: INERVACIONES EN LOS GENITALES FEMENINOS, VASCULARIZACIÓN Y MOVIMIENTO

Para que una mujer tenga más o menos sensibilidad en sus genitales hay múltiples factores físicos (porque de los emocionales, mentales y culturales ya ni entramos de momento en este texto) que influyen en su sensibilidad y sexualidad.

Unos de los grandes responsables de las sensaciones sexuales y sensuales de la mujer son los diferentes nervios que llegan a la zona pélvica desde las vértebras sacras y son:

  • El nervio pélvico, que se estimula desde la vagina y el cuello del útero.
  • El nervio pudendo, que se estimula desde el clítoris.
  • El nervio hipogástrico, que se estimula desde el útero y el cuello del útero.
  • El nervio vago, que se estimula desde el cuello del útero, útero y vagina.

Tienen diferentes longitudes y ramificaciones en cada mujer y de ahí que la respuesta sexual femenina sea tan diferente en cada una de nosotras. La estimulación de estos nervios participa en la generación de hormonas. En concreto, de dopamina, que influye directamente en nuestro buen humor, la calidad del sueño, etc. Etc. Y oxitocina. Conocida como la hormona del placer y la felicidad, influye en la confianza, el bienestar y está directamente asociada, entre otras capacidades, a la capacidad de tener orgasmos y a la calidad de estos. En este sentido, oxitocina y orgasmo se retroalimentan, pues el orgasmo provoca a su vez descargas de oxitocina.

 

 

Estos nervios pueden estar pinzados (por rotura de las vértebras sacras) o por esguinces musculares en la zona provocados por la tensión continua y causar dolor; pueden estar mutilados (por la episiotomía, por ejemplo) y producir asepsia o dolor por estar mal cosidos o cicatrizados tras, otra vez, la episiotomía (por cierto que la OMS considera que un 20% de episiotomías son razonables y este país, hace 20 años, rozaba el 80%. Ahora ya hemos bajado, según la OCU, al 40%.) o por alguna otra cirugía donde se hayan lesionado.

Dichos nervios también pueden estar adormecidos “gracias” a la desconexión de nuestra propia anatomía (algo innegable) y “gracias” a la vida sedentaria, al pasar cientos de horas sentadas en sillas, inmovilizando nuestra pelvis y los fluidos que en ella alojamos. No mover la pelvis afecta a su correcta vascularización. Hay muchas formas de mover la pelvis: bailar, hacer el amor con alguien o contigo misma, hacer ejercicios específicos… puedes elegir o hacerlo todos.

Tanto la vagina como el útero son órganos de musculatura lisa (por tanto que no podemos activarlos de manera voluntaria) pero la vagina está rodeada por músculos de fibras voluntarias y el útero tiene fibras concéntricas, longitudinales y en forma de ochos. Según lo que sabe ahora mismo la ciencia, ninguno de estos dos órganos puede moverse ni relajarse voluntariamente. La experiencia de muchas mujeres es que igual que pueden sentir su útero palpitar, lo sienten relajarse cuando ellas relajan la zona, así que quizá el útero no se puede relajar directamente, pero que se relaja de alguna manera cuando tú te enfocas en ello, no me cabe la menor duda.

Me sigo asombrando de la confusión que hay al respecto de la anatomía y sexualidad femenina. Y me hace mucha gracia que vengan hombres a decirnos lo que tenemos que sentir.

Que nadie os diga lo que tenéis que sentir, ni hombre, ni mujer. Muchas mujeres estamos experimentando habilidades y obteniendo conocimientos por delante de la ciencia. Y en algunos casos, hasta acompañada por parte de ella. La ciencia aún no lo sabe todo y no pasa nada.

Baila, mueve tu pelvis, descúbrete, conoce tu anatomía, disfrútala y no te frustres si no la sientes. Prueba cambiar tu manera de pensar poniendo una simple palabra: no la siento AÚN, pues si está inervada, la puedes sentir. Si no lo está y la sientes, ¿quién te puede decir qué no la estás sintiendo? Y si no está inervada y no la sientes, seguro que tienes muchas otras fuentes de placer. Escúchate.

Como dijo la gran Ajo de Mil Dolores Pequeños: “De la piel pa’ dentro, mando yo”.

 

Natalia De Ancos, instructora de Mindfulness y Pilates, imparte talleres sobre musculatura de suelo pélvico. Coordinadora del curso online Suelo pélvico. Conciencia, cuidado y construcción de la identidad.

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

  • Wolf , Naomi. Vagina, una nueva biografía de la sexualidad femenina, Kairós, Barcelona, 2013
  • Torres, Diana. Coño potens. Manual sobre su poder, su próstata y sus fluidos, Txalaparta, Tafalla, 2015.
  • Pons, Pilar. El silencio pélvico. Superar el vaginismo desde la terapia física, Ediciones Invisibles, Barcelona, 2016.
  • AAVV. El clítoris y sus secretos, Universidade de Vigo, 2013.

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