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18 Dic 2017

Maya Angelou. Adopta a una autora / Por Sara Gómez

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I simply refuse to have my life narrowed and proscribed

Yo sencillamente me niego a que cerquen y le pongan límites a mi vida

Cuando Maya Angelou pronunció estas palabras en una entrevista recogida en el libro Conversations with Maya Angelou no estaba hablando por hablar, ni conjurando un deseo, ni mucho menos subrayando una postura intelectual. Estaba definiendo sin más la increíble trayectoria de su vida: libre, intensa, inabarcable, ancha, inclasificable y singular.

Maya Angelou (4 de abril de 1928- 28 de mayo de 2014) fue una mujer polifacética y única, cuya obra y figura pública resultan difíciles de homologar y exportar desde Estados Unidos hasta nuestro ecosistema cultural.

Sólo uniendo todas las piezas del puzzle que nos encontramos al rastrear su biografía y mirando como si lo hiciéramos a través de un caleidoscopio, podremos comprenderla y entonces, inevitablemente, interesarnos por ella, y -en este caso- adoptarla. 

Wake Forest Magazine 

Sin duda, este relato sobre ella podría empezar de muchas maneras; todas ciertas, pero ninguna por sí sola la verdad completa:

Maya Angelou fue una poeta norteamericana nacida como Marguerite Anne Johnson en St. Louis, Missouri, en el año 1928. Su obra poética la forman once libros que fueron recopilados definitivamente después de su muerte en 2015 por la editorial Random House en el libro The complete poetry.

Maya escribió cientos de poemas, lo hizo siempre, en cada una de las etapas de su vida y los recitó con su pasión connatural en charlas, conferencias y entrevistas.

Entre todos ellos, sobresale uno, Still I Rise (Y aún así, yo me levanto), emblema de su portentosa personalidad, que ella recitó, cantó, bailó y rió en muchas ocasiones. Maya se nos muestra en estos versos en su más pura esencia, nos enseña el coraje y la fuerza de mujer afroamericana que sufrió por esta doble condición en la sociedad norteamericana del siglo xx.

Out of the huts of history’s shame

I rise

Up from a past that’s rooted in pain

I rise

De las barracas de la vergüenza de la historia

Yo me levanto

Por encima de un pasado podrido por el dolor

Yo me levanto

Por supuesto también podríamos decir de ella:

Maya Angelou fue una activista afroamericana fallecida en 2014 a los 86 años. Su trayectoria como defensora de los derechos civiles de la población negra estadounidense fue un constante en toda trayectoria vital. Fue amiga y colaboradora de dos figuras cruciales en los años 50 en Estados Unidos, Martin Luther King y Malcolm X.

Toda su obra como escritora y su labor como profesora estarán marcadas por su conciencia racial, por el activismo social del que se empapó en esas décadas y que pudo vivir de primera mano. Si unimos esta conciencia a la de su condición de mujer, comprendemos por qué su mirada y su voz de mujer afroamericana ha llegado a ser tan valorada por muchas mujeres negras norteamericanas más jóvenes, para las que ella fue y es un auténtico referente.

No menos cierto sería leer sobre ella:

Maya Angelou fue una escritora norteamericana cuya obra incluye guiones cinematográficos, obras de teatro, ensayos, cuentos infantiles y especialmente memorias. Escribió siete libros autobiográficos, el último publicado un año antes de morir, titulado Me and mom and me  dedicado a su relación con su madre y que cierra lo que podemos considerar el corpus fundamental de su obra narrativa.

Pero, sin duda, el primero de ellos, Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado, único traducido al español, es su obra fundamental y de mayor repercusión.

Además, Maya Angelou fue también cantante y bailarina de clubs nocturnos, profesora universitaria durante muchos años, directora de documentales, escribió el guión de una película llamada Georgia, compuso música para películas, hizo alguna incursión en la interpretación, publicó un par de libros de cocina y dio charlas y discursos en los que cantaba, bailaba e interpretaba.

Stephen Matteson Jr/New York Times Co

Es evidente que la mirada y los oídos de quienes observan tienen sus prejuicios y sus límites, sin duda, más de los que tuvo nunca la propia Maya. Por eso ella es, podríamos decir, difícil de entender y aprehender. De hecho, durante el camino que hemos recorrido para conocerla hemos cambiado de opinión muchas veces, hemos quitado y puesto etiquetas otras tantas, según el momento de su vida, su relaciones, su obra o su proyección pública, inmersa en la polémica en no pocas ocasiones.

Puede ser que a Maya lleguemos mejor a través de sustantivos que de adjetivos, que sea más de sustancias que de adornos, y así con Maya encajan nombres como libertad, igualdad, justicia, amor, poesía, verdad, amistad o, por supuesto, coraje, sobre el que, precisamente, reflexiona su hijo en esta emotiva carta.

Pero a ella le gustaba definirse como”ser humano” (I’m a human being), con toda la profundidad que le daba a este concepto. Un “ser humano”, una mujer cuya pasión y entusiasmo por la vida, son responsables de que hoy estemos escribiendo sobre ella, algunos años después de su muerte y muy lejos de donde vivió.

Sara Gómez, devoradora de libros, filóloga y ex librera. Con este texto inauguramos nuestra colaboración con el proyecto Adopta a una autora

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