info@campusrelatoras.com

Genealogía de mis mujeres. Reescribirnos a partir del recuerdo / CARMEN POMBERO

Genealogía de mis mujeres. Reescribirnos a partir del recuerdo / CARMEN POMBERO

Taller online / 1ª edición 

 

Coordinado por Carmen Pombero

Comienzo: 21 de septiembre de 2020 (matrícula abierta hasta el 25)

Duración: 4 semanas

80,00

Mi literatura nace de una vida satisfecha, protegida. Una vida así puede ser, también una vida colmada de retos. Y todo reto serio, ambicioso, surge ante todo de nuestro interior.

/ Eudora Welty, La palabra heredada /

SOBRE EL TALLER

A lo largo de estos 20 años de carrera he explorado muchos caminos narrativos y me he adentrado en territorios muy profundos de mi ser, no siempre consciente de ello. Hay temáticas comunes en mi obra, en cualquiera de los soportes empleados, donde las mujeres han estado casi siempre en el centro. Nuestras ansias de libertad, de éxito o ambiciones, de encontrar nuestra identidad, el amor o cómo alcanzar nuestros sueños y anhelos en la vida, formaron el grueso temático de mi primera etapa. Estuvo influenciada por mi rebeldía, mis propios deseos de independencia, de forjarme como creadora, de mi vida en New York y Cuba, de mis comienzos como guionista en Madrid… Al ser madre, la temática cambió. Viví en mis carnes la desigualdad, la trampa de la crianza, la inexistencia de la corresponsabilidad, la falta de tiempo para crear, la pérdida de independencia, la vida convertida en rutina de pañales y tomas… Aparecieron nuevas temáticas y géneros en mis textos: terror, fantasía steampunk, literatura infantil, existencialismo… Las mujeres como víctimas del sistema patriarcal estaban en el foco temático, así como la realidad que suponía ser madre y el miedo y la confusión que eso me generaba.

Pero esa fase también pasó…

¿Qué tocaba ahora? ¿De qué tenía que seguir escribiendo? Y… ¿tenía que hacerlo o estaba acabada, tal y como se había acabado mi matrimonio. Me sumí en una profunda crisis personal y profesional. Amigas escritoras de generaciones anteriores (os amo, gracias) me decían que esta crisis pasaría, que a mi entrada en la edad madura se le había sumado el divorcio y regresar a mi ciudad natal para facilitarme la crianza… Volver atrás, a mis orígenes fue placentero y doloroso al mismo tiempo. Pero hallé esa red de apoyo tan fundamental para nosotras como es la familia. Nuestras hermanas, madres, tías, primas… Las amigas que lo son desde hace décadas y nos conocen tan bien.

Empecé a escribir sobre mujeres a las que les habían robado algo, pues así me sentía. El reconocimiento, su historia, aquellas que habían tenido que luchar mucho para alcanzar en realidad tan poco -pues de haber sido hombres habrían llegado mucho más lejos. Políticas, deportistas, artistas, científicas… Hablaba de ellas, pero no acababa de lograr que sus historias me atravesaran. Entonces me hice la gran pregunta ¿qué me están contando estas mujeres acerca de mí? Hice lo que no había hecho hasta ese momento: mirar atrás. Dejar de estar en el presente y bucear en el pasado. Buscarme y encontrarme en todas y cada una de las facetas de mi vida para ser consciente de qué mujeres, ya fuesen de ficción o no, habían influido en mí. De Afrodita A (Mazinger Z) a Madonna; de Sinéad O’Connor a Enya o de Feliciana Enríquez de Guzmán a Ana Diosdado, hasta llegar a las muchísimas que a día de hoy leo y releo, como Alicia H. Puleo o Marcela Lagarde.

También estaban las leonas. Esas mujeres por parte materna que tanto me han influido a todos los niveles y de cuya importancia no fui consciente hasta echar esa mirada atrás. Mirar atrás es muy importante. Ahí se encuentran las respuestas a aquellos interrogantes que han abierto nuestras narrativas y nos han hecho avanzar. De ese mirada viene el poder contarnos, para que no sean otros quienes lo hagan. Nuestras voces, las que han plasmado la evolución en nuestras vidas, atravesándonos por la experiencia, las emociones, las sensaciones, lugares y personas, tienen que salir a la palestra. Lo que hayamos vivido podrá servir a otras que vengan. Pero sobre todo nos habrá ayudado a nosotras en el momento de escribirlo.

La escritura ha sido una gran maestra para mí. Ese lugar en el que he podido descansar, sincerarme, explorarme… Una fiel guía que me ha mostrado atajos, cumbres por conquistar, caminos a desandar… Comprensiones y revelaciones. Un espacio para susurrarme lo que no me atrevía a gritar. Un puzzle de mis emociones, un altavoz de mis pensamientos. La escritura nos salva de caer en muchos abismos, relativiza nuestras penas, relaja nuestra ansiedad… Visibiliza esa culpa e impotencia que, como mujeres, siempre nos sobrevuela. Revitaliza las ideas y las emociones para que la luz alumbre nuestras sombras.

Escribir y recordar es narrarnos. Coge mi mano, este camino yo ya lo he andado… ¿Empezamos?

OBJETIVOS

Los objetivos los pones tú. Y tú. Y tú. Tú también… Estoy acostumbrada a tener que escribir los objetivos en cada uno de los proyectos que hago y sencillamente esta vez no me da la gana. ¿Por qué? Porque si yo te digo “el objetivo de este taller es este y este otro” estaré condicionando tu viaje, ese tan especial que estás a punto de emprender… Eres libre de, por una vez en tu vida, no tener objetivos ni metas. Simplemente déjate fluir. Con perplejidad. Con asombro. Con sorpresa. Date permiso para escribir lo que quieres y como quieras, porque esto que va a salir de cada ejercicio eres tú. La parte de ti que hayas decidido narrarte, regalarte, reescribir o compartir. Y yo no voy a ponerle metas a eso.

Muchas gracias por estar aquí.

METODOLOGÍA

El taller es práctico. Cada semana, recibirás un cuaderno de ejercicios que debes realizar a lo largo de cinco días (un ejercicio por día). Estos ejercicios no se entregan ni son corregidos, pero sí que se comparte en el foro de diálogo la experiencia que ha supuesto realizarlos. No hay que dedicarle más de 30 minutos al día a la escritura.

Al cuaderno de ejercicios lo acompaña un anexo para conocer a diversas autoras para que sus obras o sus vidas pueden ser inspiradoras. El anexo es una herramienta de la arteterapia de mujeres para visibilizar referentes femeninos. También el foro estará abierto a que quienes participéis en el taller podáis compartir vuestra experiencia tras la lectura del anexo.

Una vez a la semana habrá una videoconferencia con la docente de una hora de duración. La primera será una presentación del curso para conocernos todas, compartiendo objetivos y motivaciones, que se cerrará con una meditación guiada sobre nuestra niña interior. La segunda tendrá forma de debate acerca del amor romántico en la adolescencia y terminará con una serie de ejercicios inspiradores sobre nuestra sexualidad. La tercera cita se centrará en las emociones y canales para liberarlas, con el aprendizaje de algunos mudras y ejercicios de respiración que nos pueden ayudar a ello. El cuarto Zoom será la despedida. Cerraremos el curso con algunas reflexiones acerca de cómo el climaterio ha sido tratado en otras culturas y se mostrarán ciertas herramientas para ayudarnos en esta nueva etapa vital en nuestra relación con nuestro cuerpo.

Y con todo ello, a seguir escribiendo. No hay nada como encontrar y experimentar mil y una formas de autoconocimiento para escribir nuestro relato.

DIRIGIDO A...

Dirigido a aquellas personas dispuestas a mirar atrás para buscar las respuestas a los interrogantes que han abierto sus narrativas vitales. Personas que quieran encontrar o recuperar las voces de su relato autobiográfico a través de la escritura. Personas que deseen contarse y conocer a escritoras que ya lo han hecho.

PROGRAMA

El taller se desarrolla a lo largo de cuatro semanas que corresponden a cuatro etapas:
– Infancia.
– Adolescencia.
– Juventud.
– Madurez.

A modo de cuaderno de ejercicios, se abre cada semana un itinerario para explorar nuestra genealogía de mujeres, las cercanas y las icónicas, que han influido en nosotras en cada etapa. Esta exploración sirve para arrancar una serie de ejercicios de escritura que siguen igualmente un itinerario de nuestra memoria emocional, por un lado, y de trampolín para nuestras ideas, por otro. De esta manera, semana a semana, nos iremos narrando un poquito a nosotras mismas en un viaje estimulante de creación feminista donde adquirir autoconocimiento y autoconfianza.

INFANCIA

A partir de nuestras heroínas de la infancia y la figura materna como arranque de la genealogía de nuestras mujeres exploraremos la memoria sensorial como herramienta de creación. Olores, sabores, lugares importantes… pequeños conflictos que los hemos hecho grandes o conflictos que de tanto que nos hieren preferimos tenerlos encerrados.

Cinco ejercicios de escritura para conectar con esta etapa de nuestra vida y un anexo de escritura terapéutica feminista: ¿Conocemos a escritoras que hayan plasmado su infancia en alguna novela o relato? ¿De qué hablaron? “En el niño todo es novedad, hasta el dolor fugitivo”, decía la escritora uruguaya Juana de Ibarbourou de Chico Carlo, obra compuesta por varios relatos de infancia. El colorista cuadro de costumbres locales de su infancia en Tierra de infancia, de Claudia Lars o Verde agua, de Marisa Madieri, con la guerra como telón de fondo. Y no podemos dejar atrás a la maravillosa La palabra heredada, las memorias donde Eudora Welty vincula los recuerdos de su niñez a sus inicios en la creación literaria

ADOLESCENCIA

¿A qué actriz o cantante queríamos parecernos?¿Por qué a ellas y no a otras? ¿Qué papel jugaron nuestras hermanas y amigas en esta etapa? Cómo fue nuestro primer enamoramiento, nuestro despertar sexual, la relación con nuestro nuevo cuerpo o la menstruación… Esos serán los territorios a explorar en este segundo cuaderno de ejercicios.

Las escritoras de todos los tiempos hemos encontrado en la fantasía una forma de retratar la angustia de la adolescencia. La prolífera Laura Gallego García escribió su primer libro con 11 años. En género de ciencia ficción y fantasía está a la altura de Verónica Roth (Divergente) o Suzanne Collins (Los juegos del hambre). En otro orden, Anna Todd (After) es un icono del género denominado New Adult y la deliciosa novela Mistik Lake de Martha Brooks es la búsqueda de la identidad cultural con el despertar sexual de fondo. La inquietante Picnic at Hanging Rock, de Joan Lindsay y llevada al cine y a la televisión, o la saga de Elena Ferrante Dos amigas, recientemente adaptada por HBO, relatan la amistad entre adolescentes en ambientes opresores y oprimidos, respectivamente.

JUVENTUD

Es la etapa marcada por las metas y el deseo de estabilizarse tanto personal como profesionalmente. También es el periodo de mayor exploración sexual y posterior maternidad (o no). Nuestras madres juegan un papel distinto cuando nos toca a nosotras serlo. Nuestras hermanas o primas mayores se convierten en aliadas y consejeras (a veces molestas, otras maravillosas…). Aparecen otras mujeres en nuestras vidas: las madres de la AMPA. Personas que, de no ser por esta circunstancia, no habríamos conocido. Nuestros logros y batacazos, éxitos y fracasos, ya fueran amorosos o profesionales, son relevantes en esta etapa. Los conflictos familiares adquieren otra dimensión.


Es la hora de ahondar en nuestro cuaderno de ejercicios en nuestros descubrimientos y desconciertos. Nuestros miedos y anhelos… En el anexo hablaremos de las escritoras que incluyen el yo en sus narraciones para reivindicar su condición de mujeres, retratando sin vergüenza sus errores. Libros escritos hace décadas que han llegado a España causando gran impacto como Apegos feroces, de Vivian Gornick, donde refleja a las mujeres determinantes en su relación con los hombres, el trabajo y otras mujeres. Pero también de autoras que hablan de sexo o de ser mujer joven hoy, como Mala mujer: La revolución que te hará libre, de Naomi Casquet o Lola Vendetta de Raquel Riba Rossy.

MADUREZ

La escritura se convierte en algo terapéutico. Llega el momento de mirar atrás en ese momento tan convulso que es el acercarse al medio siglo. Envejecemos. Las hijas (si las tenemos) crecen, se despegan… Aparecen nuevos miedos: a la soledad, al fracaso sentimental, a las arrugas… Adquirimos una mayor conciencia del mundo en el que vivimos, una conciencia plena de lo que está mal y lo que está bien y hacemos (o no) por cambiarlo. Trabajamos en nuestro cuaderno de ejercicios la técnica del listado para ayudarnos a hacer ese repaso tan necesario.

¿Quiénes son ahora nuestras referentes socioculturales? Quizá ya no sean artistas, ni cantantes, sino escritoras o políticas… Y a nivel personal, ¿qué nuevas mujeres conforman nuestra genealogía? ¿Compañeras de viaje en nuestros nuevos retos, amigas de nuestros colectivos y asociaciones, nuestras sobrinas, hijas? Y si aún no estás en esta etapa, diséñala como querrías que fuera en el cuaderno de ejercicios. Propuestas para trabajar desde el yo más terapéutico. La escritura es terapéutica y así lo afirmaron Simón de Beauvoir o Marguerite Duras, Mary Karr o Deborah Levy. A ellas las conoceremos en nuestro último anexo.

Y para cerrar… ¿Por qué no dejar en el Campus de Relatoras un recuerdo de nuestra genealogía? ¿Seríamos capaces de obsequiarnos con un collage que ilustre la genealogía de nuestras mujeres?

LA COORDINADORA

Carmen Pombero (Sevilla, 1973) es guionista, dramaturga, escritora y directora teatral. Ha recibido numerosos premios internacionales por su carrera y escrito para revistas americanas. Su obra, de marcado compromiso social, se estudia en universidades de todo el mundo. Ha sido traducida al inglés, francés y griego. Guionista de exitosas series de televisión y plataformas, también es analista y asesora de proyectos audiovisuales y teatrales. Imparte talleres de creación para instituciones públicas y privadas, así como charlas sobre las mujeres en la cultura y en los medios audiovisuales. Es jurado habitual de premios literarios y cinematográficos.

Como feminista y arteterapeuta ha desarrollado e impartido diversos talleres de escritura para el empoderamiento, la autonomía y el poderío de las mujeres, entremezclando en los procesos creativos su experiencia como escritora con sus saberes adquiridos en Arteterapia o Instructora de relajación y meditación.

http://carmenpombero.com

ILUSTRADORA

Alina Zarekaite (1986, Lituania). Estudié artes en escuelas y universidad, pero ninguna me me enseñó tanto como el papel. Viví en Lituania, Sevilla, Lisboa, Madrid. Aunque realmente vivo entre sueño y papel. Allí encuentro preguntas a algunas respuestas.

http://alinazarekaite.com/

80,00

¡Comparte este curso!