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9 Dic 2016

Simplemente luciérnagas

Que el universo nos hablara no fue lo extraño. Palabrita. Lo extraño fue que -tras estar captando durante años confusas señales de su existencia y, en el entretanto, hacer un máster por separado en sordera cósmica- descifráramos al unísono este relato vital al que damos inicio. Dos perfectas desconocidas -escafandristas, feministas y madres equilibristas- unidas por el azaroso azar, que diría alguna poeta.

Y la sincronía surgió.

Foto de Yume Cian (bosques de Nagoya, Japón) 

En comunión con ese nosotras que ya había sido tejido por Lola y mimado por Alina, heredamos ese proyecto consciente y en continua evolución que es Relatoras. Relatoras vino a nosotras envuelto en un proceso mágico y tras nueve meses (el incontinente universo y sus ya habituales mensajes). Una gestación natural durante la que hemos hablado, pensado, negociado, parado y vuelta a empezar. Un parto que nos ha hecho sentir a cada paso. Cosas hermosas, alegres.

Relatoras no es sólo una escuela feminista, es la espiral en la que convergemos y convergeremos voces infinitas de mujeres. Es un proyecto de amor a las mujeres -de reivindicación de la condición femenina y feminista- hecho por mujeres. Sentimos un profundo respeto por nuestras ancestras, por nuestras hijas y las que han de venir. Y desde ese respeto y ese amor queremos contribuir a alimentar esa frondosa red de conocimiento y sabiduría que se teje a nuestro alrededor.

Le damos gracias a la vida por guiarnos hasta Relatoras. Por sincronizarnos con otras mujeres como una suerte de luciérnagas en un diálogo de luminiscencias.

Empezamos.

Miriam y Helena